- Imaginación es lo que no te falta! - decía mi amigo, mientras caminábamos por la calle Florida.
- Creeme, la verdad es esa, contesté yo ya un poco ofuscado.
Seguimos andando cuadra tras cuadra mientras que, como siempre sucedía, realizaba mis simples ejecicios de control mental para "desenchufarme" de la discusión que había tenido con el.
Sucede, que cuando un se encuentra con un hecho inesperado, y debe relatarlo por simple necesidad psicológica, siempre cae en los referentes habituales... el amigo de las reuniones en el Café del Gallego.
Pero, que de ese suceso que me tenía a mal traer?. Pues bien, la respuesta es muy simple.. vi un fantasma.
- Fantasma o no, me decía en ese momento mi amigo sacándome de mis cavilaciones, lo correcto es un buen pasaje a un instituto psiquiátrico y solo con boleto de ida, eso es lo que creo de lo que decís.
Mirándolo con cara de pocos amigos, y llegando a la Avenida Córdoba, me despido con un simple "chau", mientras lo dejaba con la palabra en la boca.
Quien es el para decir lo que vi o no vi?. Debo dejar expresa constancia que no estaba bajo la acción de ningún alucinógeno (tasas de interés, valor cotización dolar, etc, etc.) así pues: por que no podía ser verdad que un ente ectoplasmático se presentara antes mis ojos y me dijera: "Te olvidaste el paraguas en la oficina y va a llover. Mejor que vuelvas y lo busques, antes que te mojes durante todo el trayecto".
Claro, es de esperar que estos hicieran ruidos de cadenas, con algún aullido espeluznante que paralizaría el corazón de las viejitas que se dedican a alimentar sistemáticamente a los gatos, sin dejarlos con espacio suficiente en el estómago para cumplir con la misión que les fue encomendada desde el inicio de los tiempos, o sea, cazar ratones.
Pero ratones van, ratones vienen, lo que vi, mas que asustarme, la única acción que atiné fue darle las gracias y, siempre confiado en el parte diario de nuestro servicio meteorológico (soleado todo el día), llegué hecho sopa a la casa de mi novia.
Por supuesto, Sandra me atendió como corresponde, prestándome su salida de baño, mientras secaba mis ropas, así que con flores repartidas por todo mi cuerpo (parecía que heredó la bata de su abuela), me senté en el balcón para ver como Dios lavaba un poco la cara de nuestra querida Buenos Aires.
- Te lo dije, escuche a mis espaldas.
Preparando la excusa simple (y real) de la lluvia, pensando que era el padre de mi novia, me di vuelta y, a quién me podría haber encontrado?. Por supuesto a mi ya conocido fantasma.
Explicaciones de como era verán que no hay, fundamentalmente por respecto al lector, ya que además de una pseudo forma humana, no solo desnudo se encontraba, sino que poseía ciertas partes de su cuerpo con desarrollos desmedidos.
Mientras que me repetía "Te lo dije", y sacudía la cabeza como en un gesto de contrariedad, no puede menos que otorgarle una cierta de flema inglesa a su estilo.
Por supuesto, mi respuesta no tardo en llegar.
- Y por que debo yo (con cierta altivez), creer en lo que dice un fanstasmón desproporcionado?
- No tienes por que creerme - me contesto -, pero debo comunicarte que mi jefe (llamado según el, "Regente de los Inconclusos"), me asignó a vos como plan de estudio de formas materiales, a fin de poder saber si una coexistencia pacífica entra vuestros estratos y los nuestros es posible.
Durante el tiempo en que Sandra permaneció en la cocina sin vernos, intercambiamos algunas palabras de como eramos nosotros y como eran ellos. Por supuesto mi orgullo era grande cuando tenía que defender a nuestra raza humana de los avatares históricos que no puedo dejar de admitir, el era muy versado.
Cuando sentimos que de la cocina se acercaban pasos, el con un elegante floreo (ahora digno de un antiguo caballero francés), se despide de mi, mientras que ya en mi interior se guisaba una idea. Esas que tiene uno fundamentalmente cuando es chico y las maldades afloran. Así que antes de desaparecer, le arrojé la pava de agua hirviendo (siempre me gusto el mate con agua muy caliente aunque se quemara la yerba), y con un pequeño grito de sorpresa, se fue deshaciendo como gelatina diluida, cayendo por el borde del balcón hasta no quedar nada de el.
- Que fue ese ruido? - preguntó Sandra con cara de sorpresa.
- Nada -conteste yo - Solo un fantasma molesto.
Por supuesto, pensando que le estaba tomando el pelo, dio media vuelta y se marchó al baño no sin antes arrojarme la ropa todavía húmeda y diciendo que me vistiera, ya que sus padres estaban por llegar en cualquier momento.
Acuse recibo. Me visto y, recogiendo la pava tirada a un costado del blacón, me meto nuevamente en el departamento, a esperar y pasar una agradable tarde de un viernes lluvioso en compañía de mi familia política.
Pasaron los días. Casi me había olvidado del asunto cuando en el espejo del baño de mi departamento, veo una nota pintada en un dorado que tenía a esfumarse. En sintesis, para un rápido entendimiento transcribo los conceptos ahí vertidos:
"...Sr, Santiago: Por la presente, y habiendo recogido datos fehacientes, le informamos que en juicio sumarísimo y en ausencia, su excelencia el Regente de los Inclusos dictaminó su culpabilidad en la causa acontecida sobre uno de nuestros representantes. Siendo así, confirmamos que las relaciones hombres-ectoplasmas, se verán definitivamente interrumpidas. Lamentando el hecho debido a los mutuos beneficios que se obtendrían de tal asociación, me debo y le debo dejar constancia de tal, e informarle que a la brevedad será ejecutada la sentencia hacia su persona. Fdo. El Coordinado..."
Esto ya superaba mis expectativas. Antes que se terminara la nota de borrar por sus propios medios, tomé el papel higiénico y la deshice en estrellas de protoplasma.
Terminada esta última experiencia, acabé contándole a mi amigo lo que brevemente resumí.
Días después, viajando en el colectivo 152 y todavía algo molesto por la situación, decidí dar por terminado el asunto, y olvidarme totalmente del el, no sea que verdaderamente me sacaran un pasaje en la agencia del viajes "Borda Inc.".
Pero a la semana siguiente y mientras dormía, distintas voces comenzaron a sonar en mis oídos; cada vez más fuertes y más penetrantes.
Hasta que no abrí los ojos, estas no pararon; así que me levanté a prepararme un café y orinar. Pero cual fue mi sorpresa al encontrarme en el baño otra note de los seres semi incorpóreos, notificándome que a partir de ese momento, las noches serían totalmente ruidosas, cada vez que intentara dormir.
No di mucha importancia, pero interiormente algo me decía que era verdad. Con mucha tranquilidad me tome dos lexotanil y me fui a dormir.
Al cabo de una hora, aun con todo el poder de los fármacos, el ruido era tan intenso que me fue imposible descansar. Duró toda la noche, y así sucesivamente durante mucho tiempo.
Tan penetrante, molesto y permanente fue el estrépito que comencé a sentir que perdía la cordura a tal punto que las noches de insomnio y el agrio carácter que adquiría día a día, me hicieron perder el trabajo, novia y a casi todos mis amigos.
Pero ya no tengo problemas, el hospital en que me alojaron cuando me encontraron - tirado en el baño con astillas del espejo sobre mi-, tiene un bonito campo con árboles y sillones de plaza.
Ya no escucho ruido alguno, dado que en un arrebato de desesperación me punzé los oídos con un destornillador philips y los sonidos desaparecieron.
A veces venia mi viejo amigo a visitarme. Me daba un abrazo y se marchaba.
Pero paso el tiempo y dejó de venir, hasta que un día llegó su hermana, Lloraba mientras decía por señas que el se había suicidado, dejando una carta para mi.
la abrí despacio, con angustia y pesar, por que de alguna forma sentía que lo que estaba escrito ya lo conocía.
Solo había tres palabras en ella y eran "...A mi también..."
2 comentarios:
deprimente, pero con encanto. El final es un cierre perfecto, aunque esperable. Me gusto... lastima que no pones energía en escribir más. Desde el 2007 está este blogg igual
Grcias Karina .. prometo volver a escribir
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio