CUENTO: El, la música y el reloj
La música sonaba despacio en sus auriculares, arrullándolo.
En una estancia serena, con una copa de coñac en su mano, se dejaba deslizar entre las olas placenteras del sonido.
Las Walquirias adquirían una nueva dimensión. Warner...
De fondo, un tic tac. El reloj de pie de su abuelo, colaboraba donde un nuevo sabor al ritmo.
El péndulo soñoliento oscilaba; como diciéndole "aquí estoy", eterno, inmutable.
Dentro de la propia paz, todo comenzó a detenerse.
Me estoy durmiendo - se dijo.
La quietud, cada vez más palpable, ataco ahora sobre la música, dejándolo a un simple ulular monocorde.
Cerro los ojos.. esperando.
Paso el minuto, los diez, los quince.
Abrió los ojos.
- Que pasa? - se preguntó. - Por qué no duermo?
El reloj estaba detenido; la música solo era un ulular. Pero el estaba despierto, demasiado despierto.
Se asustó. Tanto que el temor que sentía le impedía levantarse del sillón.
Un manto oscuro comenzó a rodearlo, pero permitiendo ver el reloj y el equipo de música.
El, la música y el reloj, se perdieron de pronto en la nada...
Pasó mas de una hora, dos a lo sumo. Se sentía más liviano; tanto que parecía que comenzó a volar dentro de la oscuridad.
El reloj y la música volaban a su lado; ahora, en un tubo sin principio ni fin.
Un día. Ya?
Estaba perdido, pero por alguna causa, no entró en pánico.
Un mes, un año, una década.
Una centuria, un milenio....
Las eras pasaban. Tal vez lo único fuera de su entorno que palpaba.
Se miró las manos. No había cambios
Puede ser que estuviera frenando?. Ahora?. Después de eones?
Pues si; estaba frenando - se dijo complacido -. Ya tendría tiempo para analizar todo.
El tubo daba la sensación de apuntar hacia abajo. De golpe sintió vértigo y cerro los ojos. Tenía hambre. La música volvió a sonar. El reloj comenzó nuevamente a dar su tic tac.
Escuchó un "crunch" por encima de la música. Estaba quieto.
Abrió los ojos. Todo era gris y el terreno llano. Terriblemente llano. No existían las paredes, ni el barrio, ni la ciudad.
Caminó
Los minutos sucedían. A lo lejos, el reloj y los auriculares apoyado sobre el sillón se veían pequeños.
Se creía en un sueño .. pero sabía que todo era real.
Cien metros mas y delante suyo una placa de un material del mismo color que todo, estaba fijada sobre una base de concreto.
La información era escueta, pero contundente. Decía.. "Quien lea esto, es que sobrevivió. Dios salve a lo que reste de la raza humana".
Algo malo había pasado, y lo peor de todo es que no sabía que.
Angustia, pesar, exaltación y por fin, desazón.
Camino de vuelta a donde se encontraba el reloj. Se puso nuevamente los auriculares y, mirando el reloj esperó a ser ceniza.

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