CUENTO: La Absorción
Las Líneas surcaban el cielo muy rápido, dejando destellos plateados. Desde tierra, cualquier observador diría que eran las estelas de condensación de los aviones que suelen surcar esos parajes montañosos.
La verdad era otra, tres hadas desnudas eran la causa. Sus estelas, solo el desecho de polvos mágicos que combustionaban durante el prodigio.
No tenían preocupaciones. Habían sobrevivido durante siglos a los humanos. Tampoco tenían enemigos, excepto tal vez, el innombrable. Pero ya no era de temer, su propia codicia fue su perdición.
Los juegos era parte misma de su existencia. No sabían lo que era la virginidad, pues no conocían el sexo.
Atropellaban las nubes sin importar si dentro de ellas arreciaba una tormenta. Los rayos solares mas fuertes en las zonas polares -por la ya alarmante falta de ozono-, solo eran caricias para sus cuerpos.
Sabían ellas que tenían una misión no revelada todavía, pero el paso del tiempo, como a todo ser, hacía olvidar las cosas primitivas de su pasado. Digamos que ahora, solo disfrutar era lo esencial.
Cinco mil metros debajo de ellas, un hombre, con una mochila de montaña en su espalda, se esforzaba por trepar una pendiente particularmente empinada.
Estaba de vacaciones, una que hace tiempo no se tomaba y se debía.
El divorcio con su mujer fue lo que le ayudo en la decisión. El flagelo de la separación de bienes duro mucho y gracias que aun no habían llegado a tener hijos. La justicia realizaba estos trámites no lo suficientemente rápido.
Necesitaba descansar, salir de los problemas de su empresa. Tenía que encontrarse con si mismo. Estaba solo.
El montañoso bosque era lo ideal. Una zona muy poco explorada por lo difícil de su situación geográfica. Además, en muchas millas a la redonda, estaba totalmente prohibido realizar cualquier tipo de actividad industrial.
Ya llegaba a la cima únicamente rematada por pequeños arbustos. Le faltaban unos treinta metros. Ahí acamparía para pasar la ultima noche de ascenso.
Era una zona de desprendimientos, pisaba con cuidado. No quería nuevamente salir disparado hacia abajo -como hace dos días- y romperse algún hueso. Así y todo, no pudo controlar el último apoyo para llegar a la meseta salvadora. La piedra debajo de su pie, salio despedida y, junto con ella, todo su cuerpo.
Era increíble, durante la caída todo parecía moverse con extrema lentitud. Dando tumbos por la pendiente, una roca se atravesó en su camino y la oscuridad llego de golpe.
Ese fue el inicio. Parte de la ladera también se desprendió. La roca en que cayó, tal vez fue lo que le salvo la vida.
Allá arriba, tres figuras sublimes bajaron la mirada. El polvo que divisaban, les impedía observar lo que verdaderamente estaba sucediendo. A un pensamiento de una de ellas, y de común acuerdo, fueron descendiendo en círculos.
Cuando llegaron, la tierra levantada ya se estaba asentando. Miraron maravilladas las nuevas rocas que después de miles de millones de años veían por primera vez la luz. Así que bajaron un poco mas a saludarlas.
La ladera había tomado otra forma. No muy distinta de la de antes, pero otra forma al fin y al final divisaron y miraron, por sobre todo, el cuerpo que yacía a mitad del camino sobre la piedra semi enterrada.
No era sorpresa para ellas encontrar humanos en su camino. Como tampoco encontrarlos en malas condiciones como ahora. Una mirada más, y comenzaron a retomar el vuelo que habían dejado para satisfacer su curiosidad.
Un metro sobre el terreno, dos, cuatro... Un grito de agonía salió disparado de la boca del humano herido. Clamaba dolor.
Una línea, un destello, todo era confuso, excepto el tormento que le obligó a lanzar aquel grito, que a su vez le produjo otro por sus costillas fracturadas.
No sabía donde era arriba ni abajo. Creía que había caído, pero no cuanto ni cuando. Tanteó abrir los ojos.. ningún problema. Si bien no veía claro, ya era algo.
Cinco metros. Indecisión en una de ellas. Frenó el ascenso y las otras la observaron, reclamaron y por último, salieron despedidas hacia arriba esperando que ello también impulsara a su hermana a seguirlas.
Una figura se movía en el aire a pocos metros de el. Como suspendida en el aire. Se al principio pregunto si seria un ave de rapiña; en ese caso, hace bastante tiempo que debía estar tirado ahí, pero por su tamaño y claridad no lo parecía. Tembló de golpe al recordar las enseñanzas católicas de su niñez, pero a ese Ángel parecían faltar le alas. La confusión era total y el dolor, insoportable.
La agonía del humano la estaba llamando. Sentía su dolor como si fuera propio. Levanto momentaneamente la vista y ahí vio a sus compañeras de vuelo que la observaban a una prudente distancia, mientras la arengaban para que subieran junto a ellas.
Un calor recorrió su cuerpo sedándolo. Pudo mover la cabeza, algo.. no una mujer a su lado lo envolvía con su aura.
Nunca había estado tan cerca de un humano. Sabía que por su propia fragilidad espiritual, su existencia corría peligro, pero el llamado era incontrolable. Hacia rato que sus hermanas se habían ido, dejándola ya por un caso perdido. En ese momento, a ella no le importaba.
Pasó el tiempo y tenía hambre. Si compañera parecía no darse cuenta de ese detalle. Pero por alguna extraña razón, su cuerpo fue sanando rápidamente, demasiado rápidamente. Cada vez que ella se le acercaba, por dentro sentía una una satisfacción, exaltación y euforia como nunca había tenido.
Estaba fascinada. Podía darse cuenta de los cambios orgánicos que sucedían dentro del humano. Su cuerpo estaba recomponiéndose y junto a ello, el lado de la vida se unía inconfundible mente con su propio ser.
A veces, durante la noche cuando el dormía, presentía el peligro en que se encontraba su propia vida. Algo de humanidad se estaba colando dentro suyo.
Se sentía mucho mejor, ya podía incorporarse y por señas le indico que necesitaba alimentarse. Al principio, ella parecía no darse cuenta, y no hablaba -algún mal funcional?-, se preguntó; asi que por señas, y poniéndose un poco de hierba en la boca, le demostró que era lo que necesitaba.
Esa misma tarde aparecieron delante suyo plantas que cuando probo, no supieron a nada, pero le entregaron algo mas de energía.
Casi se había olvidado que los humanos debían comer. Sabía que a menudo se alimentaban de animales muertos, pero esa idea la repugnaba, entonces se dedico a recorrer la base del bosque hasta en encontró algo que parecía comestible para el. A su vez, de alguna forma su propio cuerpo estaba debilitándose. Tal vez por la nueva unión que surgía entre ellos dos, y por primera vez en toda su existencia, durmió y tuvo sueños.
Era la primera vez que la observaba dormir. Se dedicó a estudiarla con mucho cuidado. Parecía una mujer, pero interiormente sabía que no lo era.
En un momento, le asaltó un pensamiento que no creía que pudiera sucederle. Se acordó de su ex-mujer. No lo podía creer, estaba extrañándola.
Escucho a su Ángel gemir; no sabía su nombre, así que ese le pareció el mas conveniente.
Se despertó. Se sentía cansada, desganada. Recordaba vagos y extraños pensamientos de ese primer sueño.
Cada día que pasaba recordaba mas a su mujer. Su necesidad de volver a estar con ella era increíble. Una noche, mientras su Ángel dormía entre gemidos, tomó casi sin pensar parte de sus cosas y se marchó. Casi en un estado de inconciencia, como sabiendo lo que estaba haciendo, pero un poco fuera de su voluntad, como queriendo salir de un sueño que no termina nunca.
A la mañana siguiente, un cuerpo enjuto, todavía con algunos rastros de una belleza pasada, se despertó en medio de las montañas.
Estaba sola , y la mitad de ella se habían llevado.

1 comentarios:
Master! ... Son excelentes ... A ver mi amigo si cambia un poco la actitud, deja de lado la timidez infundada, y deja correr su pluma libremente y sin freno ... Te felicito.
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